jueves, 22 de enero de 2009

Gasolina con navajas

En el corazón de la comarca del Alto Palancia (Provincia de Castellón), se encuentra un pueblo llamado Navajas. Con sus 700 habitantes, 11 preciosas fuentes, un trazado morisco en su ciudad vieja y un olmo centenario plantado en 1636 en el centro de la población. Está rodeado de paisajes naturales, de los que hay que destacar el “Salto de la Novia”.

Se llama Navajas, pero no fabrican navajas, aunque quizás las usen para sus actividades agrícolas y otros menesteres, como cortar la hogaza de pan, el embutido o incluso para tallar esculturas de madera de los árboles que la circundan.

Pero ¿que es una navaja?. Un cuchillo cuya hoja pivota sobre un eje que la une al mango o cabo, para que el filo quede guardado entre dos cachas o una hendidura hecha a propósito. También existen navajas multiusos, navajas de afeitar y navajas cabriteras, de las que hoy no hablaremos.

Como casi todo el mundo sabe, las navajas sirven para cortar, amenazar, atracar o presumir, según forma y tipo y se fabrican mayormente en Albacete. También fabrican navajas en Suiza en Francia y en muchos otros países, pero como las de Albacete pues, que quiere que le diga, no. (No vamos a considerar aquí las navajas que se producen en las Rías Bajas Gallegas, por que son de tipo comestible, más sabrosas, pero de un solo uso).

Todo el mundo, en algún momento de su vida, decide comprarse una navaja. Quizás no tenga necesidad de cortar nada, pero eso piensa el individuo, nunca se sabe. Suele suceder en la juventud. El joven dice: necesito una navaja. ¿Para que?, le contesta su amigo. No se, la necesito, para cortar. ¿Pero que vas a cortar?. Cosas, no se, ya encontraré algo.

Hubo una época en la que si no tenías navaja no podías presumir de nada. Hay que estar preparado para vida moderna, piensa el comprador de navajas. Te compras una naranja, por ejemplo, ¿cómo la pelas.?. Puedes arrancarle la piel con los dedos, pero te pondrás perdido de zumo de naranja. Si utilizas una navaja también, pero no es lo mismo. Con una manzana, de todas formas, se entiende mejor.

Imagínate que estás en la oficina y tienes que afilar un lápiz. Nunca aparece el afilalápices y el necesitado de ayuda grita: ¿alguien tiene una navaja?. Dirán algunos, que ya no se escribe con lápices, que hay bolígrafos, ordenadores etc. etc., pero se venden lápices, ¿no?, y de vez en cuando hay que afilarlos, ¿no?.

Si te compras cualquier cosa, ahora los objetos vienen metidos en un plástico muy fuerte. Ábremelo, dice tu novia. No puedo, está durísimo. Siempre hay un amigo cerca que tiene una navaja, tú quedas como un inútil y tu amigo, como un tipo con recursos…y con navaja.

Pues bien, llegados a este punto, sabemos que es una navaja, las necesidades generales que cubre y donde se fabrica. ¿Pero donde se venden?. La respuesta es sorprendente, cuando menos. Las navajas se venden en las gasolineras, también llamadas estaciones de servicio. Bueno para ser exactos, se exponen en los bares que están al lado de las gasolineras. Si lo piensas, es el sitio ideal. ¡Ho yeha!.

En el paisaje “típical spanish” tenemos: Gasolinera, bar de al lado con navajas y, a veces, toro en el cerro.

Llevo muchos años viajando y algunos menos pensando el porqué de esta simbiosis: gasolinera, bar de al lado con navajas y toro en la loma.

Lo del toro viene de un ancestro llamado Osborne, que asoció toro con brandy. El razonamiento es impecable: el coñac, o la coñac, es una bebida fuerte, como un toro (que diría Jesulín de Ubrique). Los ingleses llaman brandy, a todo lo que se pueda beber (salvo al agua de colonia), que tenga entre 35 y 60 grados de alcohol, y por ello son los que más beben coñac español, el nuestro. Pero dado que no le podemos ahora llamar coñac (ciudad francesa del mismo nombre), pues le llamamos brandy que debe ser una palabra inglesa y así queda mejor.

Nunca puede haber, es una norma no escrita, pero sagrada, una gasolinera sin bar de al lado. Así que todo encaja. ¿Y las navajas?. Pues también.

¿Cuántas gasolineras han sido atracadas a punta de navaja en los últimos meses?. Google me advierte que hay 3.500 entradas por este concepto. Supongamos que alguna esté repetida. Quedémonos con 3.000, que no son pocas. ¿Dónde puedes comprar una navaja para atracar la gasolinera, si no pelas naranjas, ni afilas lápices mientras conduces?. Es evidente que en el bar de al lado de la gasolinera. ¿no?. Ahora se entiende lo de Estación de Servicio, a lo que deberían añadir: Completo.

Es una compra meditada si, pero impulsiva. Si no la ves expuesta (la navaja), no te acuerda y aunque te acuerdes, en la ciudad hay muchas otras cosas que comprar, pero en la carretera, hay sólo campo.

Y, ¿qué se puede comprar interesante en una Estación de Servicio Completo?. Si vale, un café, un carísimo juguete, una guía de viaje por si falla el GPS, unas chocolatinas, un huevo kinder, una toallitas, en fin bobadas y… ¡unas fantásticas navajas!.

Hay varios sitios donde robar, pero no con navajas. Nadie atraca un banco, una joyería o una tienda de coches con navajas. Además, ¿Quién se pela una naranja en una calle de una ciudad, con una navaja, hoy en día?.

- Mira tronco, me dijo mi acompañante delante del stand de las navajas, que navajas más guapas. Tengo el impulso de comprarme una, y te aseguro que es un impulso impulsivo total.

- Pero para que quieres una navaja, si a ti no te gustan las naranjas ni escribes nada con lápiz.

- Pues no se, se me ocurre, así de repente, que podríamos atracar un poco a los de la gasolina. Está tan cerca.

- Bueno, le dije, para eso si que vale una navaja, pero ahora no tengo ganas de salir corriendo. Ya lo dejamos para otro día. Las navajas siempre estarán ahí, ¿no?.

En el próximo viaje al echar gasolina, me pienso comprar una colección de navajas. Además dicen que es un arma, pero blanca.

1 comentario:

  1. Yo tenía una navaja !maravillosa! de esas que llaman multiusos.Un día la llevaba en mi bolsillo y al pasar por debajo de un arco metálico, una sirena empezó a pitar. Allí salió mi navaja de mi bolsillo al cual nunca más regresó, ya que un pirata vestido de verde me dijo !no, no! y el tío cabrón se la quedó. Sana costumbre la navaja. Volveré a tener una entera y quien sabe si con en estos tiempos que corren, algún día la usaré en una gasolinera.

    Querido tío es sábado, estoy currando en la ofi y para que veas que te aprecio, te escribo el comentario tercero, de este blog tuyo, que por cierto, encuentro muy ameno.

    Rodri

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